jueves, 7 de abril de 2016


Ser musculoso o no ser musculoso, parece que ese es el dilema…


Lo advierto en algunos jóvenes de bachillerato. De pronto se vuelve un tema sobre el que giran todas sus conversaciones
los ves tomarse fotos que encuadran ciertas partes de su cuerpo, en particular dónde se observan sus músculos; 
mirarse en los espejos, mientras hacen poses en las que se marca su musculatura; 
escuchas que se recomiendan productos “naturales” para aumentar sus músculos, o hablan de inyectarse alguna sustancia que les ayudará con este propósito; 
también, que dedican gran parte de su tiempo a hacer ejercicios que solamente están concentrados en el crecimiento muscular. 
En fin que parecen esclavizados por la idea de un físico con musculatura.


Hay muchas hipótesis que intentan responder  de dónde vienen esa “necesidad” de verse musculoso.
Algunas ideas exploran la autoestima y refieren que el joven desea quererse, pero no encuentra nada atractivo en su persona, al contrario siente que hay muchas cosas que no están bien en él  y para incrementar su valía se concentra en la parte física. Así comienza a hacer todo lo posible para cambiar su cuerpo y lograr aceptarse,  entonces  esto se convierte en el eje de su vida.

Otras ideas plantean que el chico identifica que para ser un “verdadero” hombre tiene que verse fuerte. Durante mucho tiempo la masculinidad se ha asociado a la fuerza física, de manera que si eres un hombre y no luces fuerte, sino más bien debilucho, entonces no eres un digno representante del  varón masculino. Esto es un estereotipo social, es decir que nuestra cultura promueve este tipo de ideas


El asunto con esto es que no tenemos la costumbre de cuestionar estas ideas, sino que sólo las ejecutamos en automático.

Bueno, ya sabes que estoy convencida de que no tiene sentido hacer las cosas sólo porque sí, o porque así se han hecho siempre. Me parece importante que analicemos la validez de las ideas, sobre todo aquellas que ponen en riesgo la salud física y mental de las personas.
 



Justo porque me ocupa la salud, cuando oí a estos chicos hablar de incrementar 5 kilos de masa muscular en ¡¡dos semanas!! La verdad es que no pude evitar que mi sentido de alerta se activara (jojo ¡Me sentí spiderman!)


Muchas empresas se aprovechan de esta “necesidad” de algunos jóvenes, de que sus músculos crezcan de manera rápida, y les ofertan sustancias mágicas que prometen este desarrollo exagerado. Para lograrlo se valen de instructores de gimnasio sin escrúpulos que obtienen comisiones por vender su producto. Ellos saben de los riesgos para la salud, sin embargo manipulan a estos chicos y les aseguran que se puede obtener este aumento fantástico con sólo consumir su sustancia.


El asunto es que a estos chicos les importa tanto el envoltorio (o sea el físico musculoso), que están dispuestos a hacer lo que sea para obtenerlo, y se inyectan o ingieren sustancias para incrementar de manera rápida/artificial su masa muscular.
Como yo lo veo, el problema está en que si te preocupa tanto el envoltorio que  lo pones como prioridad, sin ocuparte de que lo que ingieres, tu salud se verá comprometida.

Hay muchas consecuencias de usar estas sustancias, que van desde la piel grasienta, el acné severo, hasta enfermedades del hígado, corazón y ataques cerebrovasculares, por mencionar algunas.

No estoy tratando de asustarte, estoy interesada en que si tú eres de estos chicos que están concentrados en su crecimiento muscular, o conoces a alguien en estas circunstancias, le pidas que se informe sobre formas equilibradas de lograr esto. Que acudan  con personas que no estén intentando solamente tomar su dinero, sino que sean profesionales y éticas para que les orienten sobre cómo alcanzar sus metas analizando su genética, edad, estilo de vida, en fin sus circunstancias particulares, de manera que puedan ayudarle a tener objetivos realistas de acuerdo a sus propias características.


Si tú eres uno de estos chicos quizá conviene que te preguntes ¿cuánto músculo es suficiente?, ¿a costa de qué?, ¿estoy dispuesto a sacrificar mi salud?
Sabes que deseo para ti una vida que te conduzca a valorar tu cuerpo y por supuesto  a cuidarlo, no sólo para que parezca sano, sino para que lo sea desde adentro.



Recuerda las decisiones que tomes hoy repercutirán en el resto de tu vida ;)

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Nos estamos leyendo J


martes, 15 de marzo de 2016

Del cuerpo y los ajustes que se le pretenden

Las tres Gracias
De Peter Paul Rubens
Óleo sobre tabla
Se exhibe en Museo del Prado, Madrid, España


 De un tiempo a la fecha el cuidado de la imagen se ha vuelto a tornar importante para la cultura occidental, tanto que incluso se habla de un “culto al cuerpo”. 
Digo que ha vuelto a ser importante, porque ya las culturas griega y romana tenían su adoración a la belleza corporal, y también en la época renacentista ya se había manifestado este acento a lo que nos entra por los ojos.

Si bien tradicionalmente se ha considerado a la mujer como la única interesada en cuidar de su imagen y su cuerpo, actualmente se observa que cada vez más hombres están ocupados de cumplir con ciertas exigencias físicas e incluso algunos se expresan insatisfechos si no muestran ciertos estándares de belleza (musculosos).

En este momento me concentraré en platicarte algunas ideas sobre la preocupación del estándar femenino de belleza, y en mi próxima participación te estaré hablando de los ideales de la belleza masculina.
Ignudi (uno de ellos)
De Miguel Ángel
Fresco
Se exhibe en Capilla Sixtina, Vaticano, Roma.

 Hace mucho, mucho tiempo, en los países occidentales, existía un ideal de belleza femenino, basado en las curvas y la exuberancia, es decir la gordura.
Sí gordura, sé que esta palabra te puede sonar repugnante, pero bueno, tú sabes que las curvas naturalmente están hechas de grasa ¿verdad? Aunque ahora hagan las curvas de productos sintéticos. Antes de que utilizaran estos materiales, las compañías buscaban vender todo tipo de mercancías “milagro” para alcanzar esa exigencia de ser curvilínea.
¡En serio! No te estoy contando ningún cuento…

En aquellos días de revistas, periódicos, televisión y radio, los empresarios deseosos de vender sus mercancías para la voluptuosidad, mostraban mujeres con caderas, senos, vientre, y piernas prominentes en todo tipo de publicidad.


De esta manera las mujeres (chicas y grandes) recibían mensajes constantes para cambiar su cuerpo. Les decían que no eran bellas si eran delgadas y que para llegar a serlo solamente tenían que conseguir más volumen en su organismo.
 “¡No señorita, usted tiene que tener las curvas que todo hombre desea!”. Así que muchas chicas pensaban y sentían que para  lograr ser la mujer soñada (con la que el hombre soñaba), tenían que engordar y buscaban todo tipo de cosas para conseguir ese estándar de belleza

Bueno la verdad es que no fue hace mucho, apenas por  allá de los años 40’s y 50’s. Quizá te ha tocado escuchar a personas ya muy mayores diciendo “¡Está llena de vida!” cuando ven a una mujer rolliza.





Ya sé, ya sé, parece que lo que te estoy contando es totalmente ficticio, sobre todo cuando piensas en lo que hoy en día se ve como bello o estético. El ideal de la belleza femenina actual está totalmente al revés, se exhiben cuerpos sin caderas (tanto que podemos ver los huesos), sin vientre, piernas extremadamente delgadas, y eso sí, senos voluptuosos (los que naturalmente están conformados de grasa, pero cuando ves la delgadez de estas chicas intuyes que todo es obra del photoshop o de la cirugía).

Hoy en día se exhorta a la mujer a estar delgada, incluso a costa de su salud y de su bienestar. ¡Qué cambios! O ¿no?

Pues fíjate, que de cierto modo las cosas no han cambiado tanto. De todos modos se sigue bombardeando con imágenes sobre cómo debería ser el cuerpo femenino y lo que hay que hacer para conseguirlo.
Se ofertan productos “naturales” para obtener ese nuevo estándar de belleza o cirugías que lograrán quitar toda la grasa del cuerpo (hasta eliminarla por la orina, ¡en serio! Hay productos que dicen que la grasa será expulsada al orinar).

El problema es que las mujeres se sientan angustiadas y culpables por no tener ese cuerpo “perfecto”. Algunas están dispuestas a hacer de todo para lograrlo: dejar de comer,  vomitar lo que ingieren, contar calorías, hacer ejercicio hasta el desfallecimiento o purgarse.

Algunas simplemente intentan ocultar el vientre, las caderas o sus muslos y se acomplejan de tener esas formas. La mayoría nos criticamos constantemente con la imagen que nos devuelve el espejo, y es que ninguna persona podría tener el cuerpo que muestran las revistas. Ni siquiera las admiradas estrellas del espectáculo como cantantes o actrices alcanzan este estándar de belleza. No por nada en las portadas se exhiben sus cuerpos ya modificados al gusto de la “estética” de la revista, con piernas y cuellos larguísimos.

¿Cuántas veces has escuchado decir o has escuchado que una amiga dice que está gorda, cachetona o que sus muslos son muy gruesos? No es casualidad, hay un mandato basado en un ideal de belleza dibujado, photoshopeado, irreal.

"Verte y no reconocerte, descubrir que tu imagen está en manos de personas que tienen un sentido de la belleza absolutamente irreal". Dijo Inma Cuesta al denunciar el retoque excesivo en su cuenta de Instagram
  ¿Es tu organismo el que debe cambiar para parecerse los maniquíes hechos totalmente de plástico, o es tu cuerpo el que debe moldearse para parecerse a la imagen de chica de la revista, esa imagen que han modificado hasta el ridículo de quitarle su ombligo para eliminar todo rastro de su vientre?
¿Acaso debemos seguir tratando de ser la que otros digan que debemos ser? Porque son otros los que dictan que hemos de ser voluptuosas hoy, mañana delgadas, son otros los que, de acuerdo a la época, dicen qué formas son ideales y cuáles son despreciables.
¿Seguir esos dictados nos lleva a ser felices, a estar satisfechas en nuestras vidas?

Imagina que te miras al espejo y te gusta lo que ves, te deleitas con esa imagen. Te observas a tí misma, te das cuenta de tu piel, de tus formas, de tus marcas, y te descubres única. Eso eres, eso somos, cada una de nosotras tenemos este cuerpo para estar en el mundo, para movernos en él, para construir la vida que queremos.

¿Eres capaz de disfrutar de tu cuerpo sin desear cambiarlo, aceptarlo justo como es y como está, de apreciarlo? Si no es así, me parece que vale la pena esforzarnos cada día para lograrlo
Gran día es aquel cuando el mejor lugar para estar es en tu propia piel y puedas decir con convicción “¡Soy la que quiero ser!”

Recuerda las decisiones que tomes hoy repercutirán en el resto de tu vida ;)

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Nos leemos pronto :D