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Las tres Gracias
De Peter Paul Rubens
Óleo sobre tabla
Se exhibe en Museo del Prado,
Madrid, España
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Digo
que ha vuelto a ser importante, porque ya las culturas griega y romana tenían
su adoración a la belleza corporal, y también en la época renacentista ya se
había manifestado este acento a lo que nos entra por los ojos.
Si
bien tradicionalmente se ha considerado a la mujer como la única interesada en
cuidar de su imagen y su cuerpo, actualmente se observa que cada vez más hombres
están ocupados de cumplir con ciertas exigencias físicas e incluso algunos se expresan
insatisfechos si no muestran ciertos estándares de belleza (musculosos).
En
este momento me concentraré en platicarte algunas ideas sobre la preocupación del
estándar femenino de belleza, y en mi próxima participación te estaré hablando
de los ideales de la belleza masculina.
Ignudi (uno de ellos)
De Miguel Ángel
Fresco
Se exhibe en Capilla Sixtina, Vaticano,
Roma.
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Sí
gordura, sé que esta palabra te puede sonar repugnante, pero bueno, tú sabes
que las curvas naturalmente están hechas de grasa ¿verdad? Aunque ahora hagan
las curvas de productos sintéticos. Antes de que utilizaran estos materiales, las
compañías buscaban vender todo tipo de mercancías “milagro” para alcanzar esa
exigencia de ser curvilínea.
¡En
serio! No te estoy contando ningún cuento…
En
aquellos días de revistas, periódicos, televisión y radio, los empresarios
deseosos de vender sus mercancías para la voluptuosidad, mostraban mujeres con
caderas, senos, vientre, y piernas prominentes en todo tipo de publicidad.
De
esta manera las mujeres (chicas y grandes) recibían mensajes constantes para cambiar su cuerpo. Les
decían que no eran bellas si eran delgadas y que para llegar a serlo solamente
tenían que conseguir más volumen en su organismo.
“¡No señorita, usted tiene que tener las
curvas que todo hombre desea!”. Así que muchas chicas pensaban y sentían que para
lograr ser la mujer soñada (con la que
el hombre soñaba), tenían que engordar y buscaban todo tipo de cosas para
conseguir ese estándar de belleza
Bueno
la verdad es que no fue hace mucho, apenas por
allá de los años 40’s y 50’s. Quizá te ha tocado escuchar a personas ya
muy mayores diciendo “¡Está llena de vida!” cuando ven a una mujer rolliza.
Ya
sé, ya sé, parece que lo que te estoy contando es totalmente ficticio, sobre
todo cuando piensas en lo que hoy en día se ve como bello o estético. El ideal
de la belleza femenina actual está totalmente al revés, se exhiben cuerpos sin
caderas (tanto que podemos ver los huesos), sin vientre, piernas extremadamente
delgadas, y eso sí, senos voluptuosos (los que naturalmente están conformados
de grasa, pero cuando ves la delgadez de estas chicas intuyes que todo es obra
del photoshop o de la cirugía).
Hoy
en día se exhorta a la mujer a estar delgada, incluso a costa de su salud y de
su bienestar. ¡Qué cambios! O ¿no?
Pues
fíjate, que de cierto modo las cosas no han cambiado tanto. De todos modos se
sigue bombardeando con imágenes sobre cómo debería ser el cuerpo femenino y lo
que hay que hacer para conseguirlo.
Se
ofertan productos “naturales” para obtener ese nuevo estándar de belleza o
cirugías que lograrán quitar toda la grasa del cuerpo (hasta eliminarla por la
orina, ¡en serio! Hay productos que dicen que la grasa será expulsada al
orinar).
El
problema es que las mujeres se sientan angustiadas y culpables por no tener ese
cuerpo “perfecto”. Algunas están dispuestas a hacer de todo para lograrlo:
dejar de comer, vomitar lo que ingieren,
contar calorías, hacer ejercicio hasta el desfallecimiento o purgarse.
Algunas
simplemente intentan ocultar el vientre, las caderas o sus muslos y se
acomplejan de tener esas formas. La mayoría nos criticamos constantemente con
la imagen que nos devuelve el espejo, y es que ninguna persona podría tener el
cuerpo que muestran las revistas. Ni siquiera las admiradas estrellas del
espectáculo como cantantes o actrices alcanzan este estándar de belleza. No por
nada en las portadas se exhiben sus cuerpos ya modificados al gusto de la
“estética” de la revista, con piernas y cuellos larguísimos.
¿Cuántas veces has escuchado decir o has escuchado que una amiga dice que está gorda, cachetona o que sus muslos son muy gruesos? No es casualidad, hay un mandato basado en un ideal de belleza dibujado, photoshopeado, irreal.
¿Acaso
debemos seguir tratando de ser la que otros digan que debemos ser? Porque son
otros los que dictan que hemos de ser voluptuosas hoy, mañana delgadas, son
otros los que, de acuerdo a la época, dicen qué formas son ideales y cuáles son
despreciables.
¿Seguir
esos dictados nos lleva a ser felices, a estar satisfechas en nuestras vidas?
Imagina
que te miras al espejo y te gusta lo que ves, te deleitas con esa imagen. Te
observas a tí misma, te das cuenta de tu piel, de tus formas, de tus marcas, y
te descubres única. Eso eres, eso somos, cada una de nosotras tenemos este
cuerpo para estar en el mundo, para movernos en él, para construir la vida que
queremos.
¿Eres
capaz de disfrutar de tu cuerpo sin desear cambiarlo, aceptarlo justo como es y
como está, de apreciarlo? Si no es así, me parece que vale la pena esforzarnos
cada día para lograrlo
Gran
día es aquel cuando el mejor lugar para estar es en tu propia piel y puedas
decir con convicción “¡Soy la que quiero ser!”
Recuerda
las decisiones que tomes hoy repercutirán en el resto de tu vida ;)
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cualquier duda o tema que quieras que se aborde en esta sección.
Nos leemos pronto :D




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