Hola chicas, chicos:
Espero que hayan disfrutado de estos días y de la fiesta de conmemoración de la Independencia de México.
Espero también que tú logres autonomía y vayas avanzando hacia tu propia independencia, en tu vida en general y en el ejercicio responsable de tu sexualidad.Hoy buscaremos seguir reflexionando sobre los aspectos que te llevarán a construir ese bienestar en tu sexualidad.
Para ello haremos las siguientes actividades.
a) Escribe en tu cuaderno siete palabras que tengan que ver con la sexualidad.
b) Escribe y responde
1.- ¿Para qué es necesaria la educación sexual?
2.- ¿Quiénes tienen que participar en la educación sexual y por qué?
3.- Cuatro acciones que pueden hacer las familias para favorecer la educación sexual, tres las maestras/os, y tres tú misma/o
c)Nos colocamos en círculo para realizar la técnica La telaraña. Por turnos diremos una palabra que tenga que ver con la sexualidad, pon atención porque no se pueden repetir.
Para deshacer La telaraña, cada persona regresará el hilo diciendo para qué es necesaria la educación sexual, luego quiénes tienen que participar en la educación sexual y por qué,cuando esas ideas se agoten entonces dirán qué acciones se pueden hacer para educar en sexualidad.
d) Dibuja en hoja reciclable la silueta de una de sus manos con los dedos extendidos, y rellena el dibujo de cada uno de los dedos según las siguientes indicaciones: Meñique: Nombre. Anular: Motivos por los que ves importante esta clase Medio: Aspectos que te gustaría trabajar o aprender sobre el tema. Índice: Cuestiones o dudas iniciales sobre lo la sexualidad. Pulgar: Actividades que no te gustaría hacer en la clase. Con los dibujo de tu mano, se realizará una puesta en común, comentando las aportaciones y respondiendo las dudas de las personas participantes, así como destacando los aspectos más coincidentes.
e) Por último piensa en un título atractivo para la clase de este día (que tenga relación con lo que vimos) y escribe cuál crees que fue el objetivo de esta clase. Anota en tu folder de seguimiento tu conclusión sobre esta clase.
Educación sexual participativa
En la década del noventa del pasado siglo XX dos investigadoras cubanas: la DraC. ALICIA GONZALEZ HERNANDEZ y la DraC. BEATRIZ CASTELLANOS SIMONS en su artículo SEXUALIDAD Y GENERO: HACIA SU COMPRENSION Y EDUCACION expusieron un modelo para educar la sexualidad que en opinión de este autor expone los requerimientos necesarios para educar la sexualidad teniendo en cuenta los presupuestos aquí abordados y el cual reproducimos par su análisis y comprensión.
Es un proceso que brinda al sujeto un conjunto muy amplio, rico y flexible de opciones de vida, de relación y convivencia, para que pueda encontrar aquellas que adquieran un sentido personal para él, al vincularse con sus necesidades y expectativas, su historia y su contexto.
Es importante precisar que estas variadas alternativas no son inconexas y fortuitas; por el contrario, deben conformar un sistema coherente, con un fundamento ideológico profundamente humano que promueva de forma flexible las variantes sociales más positivas y potenciadoras del crecimiento armónico del ser humano y de la sociedad, y que a su vez rechace toda influencia rígida y estereotipada que refuerce las relaciones de poder entre los sexos y la supremacía de uno u otros.
Es un proyecto que propicia la identificación plena del individuo con su cuerpo sexuado y con las funciones de él derivadas, potenciando las relaciones de pareja con altos niveles de comunicación y satisfacción física y espiritual, concretizados en la formación de una familia y de la descendencia responsable y feliz.
El hecho de que se refuerce esta opción con relación a las restantes no afecta el carácter alternativo del proceso, siempre que se prepare a la persona para jugar el rol protagónico en él, en la medida en que no se impone nada, no se manipula, sino que se le capacita para determinar libre y responsablemente la forma de vivir y expresar su sexualidad, respetando los límites ajenos.
El proyecto social se acompaña de las más variadas alternativas de vida, aunque no sean las de mayor grado de significación o aceptación social, siempre que se asuman de forma responsable y no afecten a otras personas. Nos referimos, por ejemplo, a otras formas de orientación que no sean la heterosexual, a las uniones consensuales, la decisión de no procrear, o incluso el celibato.
El proyecto social se acompaña de las más variadas alternativas de vida, aunque no sean las de mayor grado de significación o aceptación social, siempre que se asuman de forma responsable y no afecten a otras personas. Nos referimos, por ejemplo, a otras formas de orientación que no sean la heterosexual, a las uniones consensuales, la decisión de no procrear, o incluso el celibato.
En nuestro criterio, cualquier manera de vivir y expresar la sexualidad que el individuo elija y sea enriquecedora para él, si no daña física o espiritualmente a éste a su pareja o a terceras personas no es sólo aceptable, sino que el educador debe ayudarlo a convivir con ella, de la misma forma en que lo enseña a aceptar los elecciones ajenas.
El ejercicio de la libertad individual sobre la base de la responsabilidad y la armonía con las persona que nos rodean, sólo es posible al educar al ser humano en un proceso participativo, que como explicamos se funde en su rol principal a la hora de elegir los caminos de su vida sexual.
En este proceso, el individuo aprende a valorar activamente todas las alternativas con un espíritu crítico, reflexivo, divergente, y a su vez se capacita para comunicarse, interactuar y dialogar con las personas que le rodean, sobre la base de la colaboración y la reciprocidad, a fin de poder valorar las diversas posiciones propias o ajenas, eligiendo de forma madura en armonía con sus necesidades y las de la sociedad.
Sólo una educación fundada en este espíritu democrático permite al ser humano construir su sexualidad de forma plena, libre y responsable, superando actitudes egoístas y distanciadas de la realidad en que vive. En la medida en que se forma al individuo en los principios de la comunicación, la reciprocidad y la autenticidad, se estará promoviendo el crecimiento individual y social. Y aún en los casos en que el sujeto no se identifique con los modelos socialmente deseados, encontrará vías de expresión sexual que no afecten o perjudiquen la proyección y desenvolvimiento de las personas que le rodean.
A través de un proceso educativo basado en estos principios lograremos combatir las influencias sexistas y despersonalizadas y armonizar al hombre con su contexto, contribuyendo así a que las normas sociales no se conviertan, como ha ocurrido tradicionalmente, en una cárcel para la sexualidad, sino en la fuente de su enriquecimiento.
No podemos olvidar, finalmente, que toda conducta sexual que no dañe física o espiritualmente al individuo, a su pareja o terceras personas, debe considerarse una variante sexual sana y ser respetada. Aún cuando la alternativa seleccionada por el sujeto no coincida con el proyecto social, si esta representa una decisión conciente y responsable, merece el respeto de los demás, y el educador tiene en este sentido el deber de ayudarlo a defenderla, consolidarla y a convivir con ella. Solo así se armoniza verdaderamente lo social con lo personal, la libertad con la responsabilidad.
Hasta aquí el modelo este autor considera entonces que se hace necesario instrumentar la educación de la sexualidad tomando en cuenta los criterios, puntos de vistas, necesidades, motivaciones, formas de actuación, de socialización de cada uno de los individuos en relación estrecha con su inserción grupal, es decir en el contexto natural donde el individuo ha convivido y por tanto ha desarrollado el proceso de socialización.
De esto se supone que la problemática fundamental es que las principales consecuencias de las alternativas de educación de la sexualidad se mantienen o aumentan y atentan contra la calidad de vida de la población al estar basadas en presupuestos arcaicos y obsoletos que para nada tienen en cuenta al individuo todo lo contrario están cimentados concepciones prejuiciadas defendidas desde posiciones arcaicas muchas de las cuales han sido superadas por la propia historia de la humanidad.
La idea que defendemos es que educar desde la perspectiva de la participación, desde las diferentes grupos sociales la sexualidad promueven un mejoramiento de la calidad de vida.
De esta manera debemos perseguir objetivos que busquen alternativas educativas – participativas en la educación de la sexualidad que nos lleven al mejoramiento de la calidad de vida. Para lo cual debemos profundizar en conceptos tales como educación, participación, Sexualidad. >>
Texto de Ríos Ledesma, R.: "Para educar la sexualidad ", en Contribuciones a las Ciencias Sociales, Junio 2012, www.eumed.net/rev/cccss/20/